Biocombustibles: “degradación mundial en el futuro”

Cuando vi un reportaje de un noticiero de TV chilena manifastandose que los biocombustibles prodrían ser la gran solución de aminorar las necesidades y los altos precios del petroleo que se estan manifestando hoy en día, me encontré con esta nota que dice que los biocombustibles no son tan “bio” (que significa “vida”) y ni tan ecologicos como parecen es por eso que siempre hay que cuestionarse primero antes de tragar cualquier cosa que dicen estos medios de comunicación dominados por las grandes y moustrosas multinacionales, y este problema puede afectar a latinoamerica porque los mayores productores de biocombustibles estan en Sudamerica como Brazil, Argentina, Mexico entre otros países, hay que cuestionarse de ¿como plantas alimenticias como el maíz, la soya, el trigo o el girasol (aceite) y el azucar escenciales y basicos para alimentar millones de estomagos alrededor del mundo se esten ocupando para usar combustibles? al parecer se esta apreciando más un automovil, que una vida humana es muy lamentable que la ciencia llegue tan bajo en algunos casos, que se creó para mejorar la vida del hombre pero en este caso no es así lo mismo que pasa con las farmaceuticas. Leen la nota lo recomiendo.

Hambre en el Mundo
El creciente uso de las materias primas alimentarias para la producción de biocarburantes ha despertado ya las primeras críticas de voces autorizadas. El riesgo, según varios expertos, de que esta práctica afecte al abastecimiento de alimentos en el mundo ya es un hecho. Jean Ziegler, relator especial de las Naciones Unidas (ONU) para el derecho a la alimentación, calificó el uso creciente de cultivos para producir biocombustibles, como sustitutos de la bencina, como un crimen contra la humanidad, pues conllevarían el incremento del hambre.

Ziegler señaló que convertir comestibles quemar maíz, soja y azúcar- en combustible, reúne los ingredientes para convertirse en desastre, y llamó a vetar esa práctica por cinco años, tiempo suficiente para que los avances tecnológicos permitirán buscar nuevas alternativas energéticas.

En Estados Unidos, los agricultores han dejado de producir trigo y soya para producir maíz para después convertirlos en etanol. Peter Brabeck, el presidente de Nestlé, el primer grupo agroalimentario, ha asegurado en una entrevista al semanario suizo NZZ am Sonntag que “si se quiere cubrir el 20% de la necesidad de productos petroleros con biocarburantes, como está previsto, no habrá nada más que comer”.

“Otorgar enormes subvenciones para producirlos es irresponsable e inaceptable moralmente”, ha subrayado. Según Brabeck, el fenómeno de los biocarburantes ha disparado el precio del maíz, la soja y el trigo, y ha provocado que la cantidad de tierras cultivables haya descendido y que el agua esté amenazada. Por ejemplo, para producir un litro de bioetanol se necesitan 4.000 litros de agua.

En este sentido, un informe del Instituto Internacional de Administración del Agua (IWMI), realizado por 700 expertos, con el apoyo de la ONU, señala que el problema de la escasez de agua en el mundo se puede agravar, entre otros factores, debido a los biocombustibles.

Hace unas semanas, el principal asesor para temas científicos del gobierno británico, John Beddington, advirtió de que la acelerada carrera hacia los biocombustibles representa una amenaza para la producción mundial de alimentos, justo en unos momentos en los que la demanda de alimentos ha crecido fuertemente gracias a los gigantes asiáticos China e India, lo que supone, a su juicio, un verdadero peligro para la vida de millones de personas.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) aseguraron que el rápido crecimiento de la industria mundial de los biocombustibles mantendría los precios de las materias primas agrícolas en niveles altos durante la próxima década, debido a que impulsarán la demanda de granos, oleaginosas y azúcar. La OCDE y la FAO señalaron que los biocombustibles tendrían un gran impacto sobre el sector agrícola entre 2007 y 2016.

Un alza en espiral en el precio de los alimentos será el colofón final de la producción masiva de agrocombustibles, indican ambas organizaciones en el informe denominado Perspectivas de la Agricultura. Si bien es cierto que los alimentos han aumentado su valor en los últimos tiempos en los mercados internacionales debido a los cambios climáticos, sequías, incremento del barril de petróleo y baja producción en numerosos países, ahora también se une la furia estadounidense y europea de fabricar etanol en grandes cantidades.

La OCDE, señaló que a mediano plazo se elevarán considerablemente los precios de los alimentos en los mercados internacionales, a niveles mayores del promedio de los últimos 10 años, lo que significa una subida entre 20% y 50% durante la próxima década. En ese sentido, la OCDE puntualizó que, para sustituir el 10% de la demanda actual de combustibles de la UE, habría que dedicar el 70% de la superficie agrícola europea.

Alemania es el mayor productor del agrodiesel (de colza y girasol) en Europa, produciendo casi 2.000 millones de litros, y cubre con ello apenas el 2% del consumo de diesel en su territorio para lo cual dedica el 10% de la area total cultivada . La gran necesidad en Europa y Estados Unidos implica la importación de agrocombustibles de países del tercer mundo como Colombia e Indonesia.

Como en Europa el consumo de 351 de toneladas de gases invernadero. diesel es mayor que el de bencina, se trata sobre todo de importación de agrocombustibles biodiesel como el aceite de la palma africana. Este cultivo tiene un impacto devastador en los países productores al desmontarse y quemarse grandes extensiones de bosques vírgenes para sus cultivos, además del uso de abonos químicos.

“¿De dónde saldrá el agua que sirve para cultivar alimentos para nutrir a una población mundial creciente si se desvía para la producción de cereales que sirven para los biocarburantes”, se interrogó por su parte David Trouba, portavoz del Instituto Internacional del Agua en Estocolmo (SIWI). En 2050, según el SIWI, la cantidad de agua necesaria para la fabricación de biocarburantes equivaldrá a la requerida por el sector agrícola para alimentar al conjunto de la población mundial.

Calentamiento Global
El uso de biocombustibles eleva mucho más que la gasolina el recalentamiento de la Tierra, pues su producción encarece los alimentos y, por lo tanto, alienta la deforestación y la pérdida de praderas naturales que atesoran carbono. El uso de etanol equivale a emisiones de gases de efecto invernadero 93% más altas que las de la bencina, señala David Tilman, ecólogo de la Universidad de Minnesota y coautor de uno de dos informes al respecto publicados recientemente en la revista Science. “El balance final es que usar buena tierra de cultivo para los biocombustibles aumenta la emisión de gases invernadero”, evaluó.

Se suponía que el uso de etanol derivado del maíz reduciría entre 10 y 20 por ciento las emisiones de gases invernadero respecto de la gasolina. Pero los estudios anteriores no evaluaron el uso de la tierra en la producción de combustible, que reduce la superficie de los cultivos de alimentos en un mundo hambriento. Esto eleva el precio de los alimentos y obliga la conversión de bosques y prederas en tierras de cultivo. Cada hectárea convertida emite al atmosfera, en promedio, alrededor de 351 toneladas de gases invernadero.

Bosques y Praderas
Los bosques y praderas naturales absorben carbono. Insumiría 167 años de producción de etanol equilibrar la ecuación por hectárea, incluso asumiendo que el uso de etanol emite 20 por ciento menos de emisiones, señalan Timothy Searchinger y sus colegas, en el otro estudio. Según Searchinger, esto ocurre con todos los biocombustibles, aunque los tiempos difieren.

Para compensar la deuda de carbono que origina la conversión de una hectárea de bosques de turba en Indonesia o Malasia para plantar palma aceitera, sería necesario producir biocombustible con ese cultivo durante 423 años, indica su estudio. Pero, desafortunadamente, vastos tramos de esos bosques tropicales ya fueron talados.

Susan Page, experta en bosques de turba de la Universidad de Leicester, Inglaterra, informó en diciembre de 2007 que unos 3.2 millones de hectareas ya fueron convertidos y que en 25 años sus superficies habrán emitido en la atmósfera 3.220 millones de toneladas de gases invernadero. Cada tonelada de aceite de Palma producida allí resultará en una emisión de hasta 70 toneladas de dioxido de carbono durante 25 años a causa de la conversión, por la descomposición de la turba y los incendios para despejar la vegetación natural, señala Susan Page.

La cuarta parte de la deforestación en Asia sudoriental de 2005 se debió a la conversión de bosques de turba a plantaciones de palma. Los bosques de turba restantes almacenan entre 50.000 y 70.000 millones de toneladas de carbono. Page también señaló que preocupa mucho el modo en que se usa la tierra en el sudeste asiático. Estos son los primeros estudios que evalúan el impacto de la producción mundial de biocombustible sobre el despeje de las tierras.

Mal Negocio
“Estas áreas naturales almacenan mucho carbono, así que convertirlas a tierras de cultivo determina la emisión de toneladas de carbono a la atmósfera”, ha señalado Joe Fargione, científico de la institución Nature Conservancy y coautor del estudio publicado en Science. Incluso el éxito del etanol brasileño producido con caña de azúcar revela que convertir el bioma brasileño de sabanas del Cerrado requiere al menos 17 años de producción de ese cultivo para cubrir la deuda de carbono.

Mucho peor es cuando el bosque amazónico es convertido para cultivar soja con el fin de elaborar biodiésel, porque allí la deuda de carbono tardará 319 años en saldarse. Y los brasileños están convirtiendo la selva amazónica a un ritmo sin precedentes. Solo en los últimos cinco meses de 2007, casi 7.000 kilómetros cuadrados fueron talados, principalmente en el estado occidental de Mato Grosso, según observaciones satelitales.

El biocombustible es un importante motor de esta destrucción. Los agricultores de Estados Unidos cultivan mucho más maíz para elaborar etanol y mucha menos soja de la que solían producir. Mientras, la demanda mundial de soja crece y los cultivadores brasileños talan la Amazonia para cultivar aun más. “Si la intención es mitigar recalentamiento planetario, no tiene ningún sentido convertir tierras para la producción de biocombustible”, ha señalado Fargione en una declaración escrita.

La conversión de tierras ocurre también en Estados Unidos. El año pasado se sumaron a las plantaciones de maíz más de 4,8 millones de hectáreas, con el fin de producir etanol, y se prevé más para este año. Eso empeora el cambio climático. Un cuarto de los cultivos de maíz de este año se convertirá en combustible.

Los bicombustibles pueden tener un futuro si se producen con plantas perennes, no alimenticias y cultivadas en tierras degradadas. También los derivados de los desechos de biomasa, como los restos de madera, la paja y los tallos de maíz que usan los procesos celulosicos o de gasificación también pueden convertirse biocombustibles que realmente reduza las emisiones.

Pero retirar los desechos de los cultivos priva al suelo de materia orgánica valiosa, esencial para la productividad del suelo. Definitivamente hay que hacer más estudios sobre el potencial de estas nuevas tecnologías, opinó Tilman. También se requiere el establecimiento de criterios internacionales para la producción de biocombustibles, que gobiernos y empresas apliquen y determinen sus inversiones. Algunos biocombustibles ofrecen una fuente de energía relativamente barata, pero tienen un impacto muy un negativo sobre el clima.

El auge de los biocombustibles llega en momento en que la producción alimentaria debería duplicarse para alimentar a las 3000 millones más que habrá en el mundo para el 2050. También habrá muchos más consumidores en China, India, y otros países que podrán comer más carne, lo que elevará la demanda de cereales. “En este contexto, es una idea bastante estupida usar alimentos escenciales para el mundo en usarlos como combustibles” señala Tilman.

Nota extraída en la revista Mundo Nuevo

Mas Info:

http://www.greenpeace.org/argentina/cambio-climatico/bioenergia

http://www.vanguardia.com.mx/diario/noticia/americalatina/internacional/los_biocombustibles

http://www.pangea.org/hendrik/imagenes/Agrocombustibles.htm

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