El Gran Cambio en estos Tiempos

el gran cambio se avecina!! ;)

“Cuando intentas cambiar el mundo, primero la gente te ignora, después te ridiculiza, después te ataca, después ganas.” -Ghandi.

El gran cambio nos invita abrir nuestros ojos fuera del estrecho closet del pensamiento de corto plazo y observar el panorama historico más amplio. Que diferente resulta a ver nuestros esfuerzos como parte de una aventura más vasta, de un cambio de la marea en proporción a la crisis que enfrentamos. Lo que esta en camino, como muchos han observado, es una revolución que es comparable en magnitud a la revolución agrícola del último neolítico y a la revolución industrial de los últimos dos siglos. A medida que la sociedad de crecimiento industrial se sale fuera de control, se acerca la tercera revolución, la cual recien ahora estamos bautizando con nombres como Revolución Ecologica o Sustentable, o Gran Cambio. Mientras que las dos primeras revoluciones fueron graduales, espontaneas, y en gran parte inconscientes, esta tercera deberá ser una operación completamente consciente. Si logramos hacerla , la empresa será absolutamente única en la estadía de la humanidad sobre la tierra.

El Crecimiento sin Límites

El Gran Cambio nos ayuda a ver la dirección en la cual nuestra política económica nos está llevando. Ya que la sociedad de crecimiento industrial se basa en un imperativo imposible, el incremento sin límite de las ganancias corporativas, esta dirección nos lleva al colapso. Ningún sistema puede tolerar la pretensión de maximizar una única variable. Nuestro sistema ya está sobrepasado, consumiendo recursos más allá de la capacidad de la Tierra para renovarlas, y produciendo basura más allá de su capacidad para absorberla. Las pérdidas inflingidas sobre la biosfera afectan ahora cada sistema esencial de la vida, y agota drásticamente la diversidad requerida por las formas de vida complejas. Aún así, la vida es un proceso dinámico, autoorganizado, que se adapta y evoluciona. Tal como transformó escamas en plumas, branquias en pulmones, agua de mar en sangre, ahora también inmensas presiones evolucionistas están trabajando, conduciendo esta revolución nuestra a través de innumerables alteraciones moleculares en la capacidad humana para el cambio consciente.

La Tercera Ola

Esta tercera revolución de nuestra aventura humana no sólo es una posibilidad; es un fenómeno presente y múltiple, que se está llevando a cabo. El Gran Cambio es como una lupa a través de la cual podemos percibir la extensión en la que está sucediendo. Esta lupa es crucial porque revela desarrollos que son ignorados o distorsionados por los medios de comunicación controlados por las corporaciones. Esta revolución no está en los titulares de los diarios, ni en las noticias de la noche por televisión. Es casi imposible que les interese a las industrias multimillonarias, o al gobierno que les sirve, que nosotros conozcamos las formas en las que están siendo desafiados y suplantados por iniciativas de base. Estas iniciativas están brotando de todos lados, como verdes retoños a través de los escombros de una civilización disfuncional. El Gran Cambio revela que iniciativas tan diferentes en carácter como una granja eólica, un juicio contra un fraude electoral, y una flotilla de kayaks protegiendo los mamíferos marinos, son todos fragmentos de una transición histórica. Es importante revisar las tres dimensiones de esta transición porque esto hace más fácil ver el Gran Cambio en acción y reconocernos parte de él.

Aunque las presentamos como la primera, la segunda y la tercera, no se deben tomar de manera secuencial ni ser priorizadas por importancia. Ellas se elevan de forma sinérgica y se refuerzan mutuamente.

El Primer Nivel

La primera dimensión incluye todos los esfuerzos que se están llevando a cabo para demorar la destrucción que está siendo forjada por la sociedad de crecimiento industrial. Estos esfuerzos incluyen: el solicitar fondos para la protección de especies, los comedores públicos para familias sin hogar, la desobediencia civil en contra de fabricantes de armamentos, los contaminadores, los agentes de deforestación, y otros depredadores. Aunque a menudo descorazonador, incluso peligroso, el trabajo en esta dimensión compra tiempo, salvando algunas vidas, algunos ecosistemas, algunas especies, y parte del banco genético para futuras civilizaciones; es una parte necesaria del Gran Cambio. Pero aún si todas las batallas libradas en esta dimensión fuesen ganadas, con esto no sería suficiente. Una sociedad sustentadora de la vida requiere nuevas formas y estructuras.

Segundo Nivel

El surgimiento de estas nuevas formas constituye la segunda dimensión. Aquí vemos la emergencia de alternativas sustentables, desde paneles solares a mercados de granjeros, desde cooperativas agricolas a eco-viviendas, permacultura, y monedas locales. En ninguna época de nuestra historia habían aparecido tantas formas de hacer las cosas, en tan poco tiempo. Muchas de ellas tal como la medicina, la zootecnia, y el control de plagas reclaman viejas prácticas tradicionales. Aún así, tan prometedoras como son, estas formas y estructuras no pueden sobrevivir sin valores profundamente enraizados para nutrirlos. Para proliferar y resistir ellos deben reflejar lo que somos y quienes somos realmente. Requieren, en otras palabras, un cambio profundo en nuestra percepción de la realidad.

Tercel Nivel

Esta es la tercera dimensión del Gran Cambio: un desplazamiento de la conciencia. Al mismo tiempo personal y colectivo, cognitivo y espiritual, este desplazamiento nos llega a travez de muchas avenidas. Se pone en marcha por las nuevas ciencias y está inspirada por antiguas tradiciones. Tambien surge como un sentimiento de pesar por nuestro mundo. Irreducible a una patología personal, este pesar echa por tierra las viejas nociones del antiguo paradigma de un ser aislado y competitivo. Revela en cambio nuestra mutua pertenencia al tejido de la vida.

Ahora en nuestro tiempo, estas tres corrientes, la angustia por nuestro mundo, los avances cientificos, y las enseñanzas ancestrales, fluyen juntos. De la confluencia de estos ríos nosotros bebemos y despertamos lo que alguna vez supimos: que vivimos en una Tierra viviente, fuente de todo lo que somos y sabemos. A pesar de siglos de condicionamiento mecanicista, deseamos bautizar este mundo, una vez más, como sagrado.

Ya sea que provengan de la teroría de Gaia, la teroría de sistemas, teroría del caos, o travez de la teología de la liberación, prácticas chamanicas, o la Diosa, tales entendimientos y experiencias son absolutamente necesarios para liberarnos de la trampa de la sociedad de crecimiento industrial. Nos ofrecen objetivos más nobles y placeres más profundos. Ellos redefinen nuestra riqueza y nuestra valía, liberándonos de la compulsión por consumir y controlar. Tan abundante es la cosecha que cuando afirmamos estas nuevas comprensiones queda poco espacio para el pánico o la autocompasión. En cambio surge la gratitud de estar vivos en este momento, cuando a pesar de toda la oscuridad que se acerca, abundan las bendiciones. Nos ayudan a permanecer alertas y preparados, para que podamos unir nuestras manos y encontrar formas de que nuestro mundo se sane a sí mismo, y para ver el presente caos como un semillero para el futuro.

Extracto de un artículo aparecido en YES! Magazine, 38, 2006.

LA PROFECÍA DE SHAMBHALA

Con frecuencia cuento esta historia en mis talleres, ya que describe el trabajo que deseamos hacer y el entrenamiento al que nos comprometemos. Es sobre una profecía que surgió hace más de doce siglos en el budismo tibetano. Yo la aprendí de mis amigos tibetanos en la India cuando, en 1980, oí a muchos de ellos decir que esta antigua profecía se estaba materializando en nuestro tiempo. Las señales predichas, decían, eran reconocibles ahora, en nuestra generación. Ya que la profecía habla de un tiempo de gran peligro –de Apocalipsis- yo estaba, como pueden imaginarse, muy interesada en averiguar sobre ella.

Hay varias interpretaciones de esta profecía. Algunas describen la venida del reino de Shambhala como un evento interior, una metáfora sobre nuestra jornada espiritual interna, independiente del mundo a nuestro alrededor. Otros la presentan como un evento completamente externo que se desarrollará en nuestro mundo, independiente de lo que escojamos hacer o de cuál sea nuestra participación en su curación. Una tercera versión de la profecía me la dio mi amigo y maestro Choegyal Rinpoche, de la comunidad Tashi Jong en el norte de India.

Llega un momento cuando toda la vida en la Tierra está en peligro. En esa era han surgido dos grandes potencias bárbaras. Una está en el Hemisferio Occidental y la otra en el centro de Euro-Asia. Aunque estas dos potencias gastan su riqueza en preparaciones para aniquilarse, tienen mucho en común: armas de un poder destructivo inconmensurable y tecnologías que destruyen a nuestro mundo. En esta era, cuando el futuro entero de la vida sensible parece colgar del más frágil de los hilos, el reino de Shambhala empieza a surgir. No se puede ir allí, ya que no es un lugar, no es una entidad geopolítica.

Existe en los corazones y las mentes de los guerreros de Shambhala –ése es el término que usó Choegyal, “guerreros”.

Ni tampoco puedes reconocer a un guerrero de Shambhala cuando lo ves, porque no llevan uniforme, ni insignia, y no portan ningún estandarte. Ellos no tienen ninguna muralla en qué subirse para amenazar al enemigo, o detrás de la cual puedan esconderse para descansar o reagruparse. Ni siquiera tienen un erritorio propio. Siempre deben andar en el terreno de los bárbaros.

Ahora llega el tiempo cuando se requiere un gran valor – moral y físico- de los guerreros de Shambhala, ya que deben entrar en el mero corazón del poder bárbaro, en los huecos y cuevas y ciudadelas donde se guardan las armas, para desmantelarlas. Para desmantelar las armas, en todos los sentidos de la palabra, ellos deben entrar a los pasillos del poder, adonde se toman las decisiones.

Los guerreros de Shambhala tienen el valor para hacer esto porque saben que estas armas son manomaya. Son “hechas por la mente.” Al ser hechas por la mente humana, pueden ser deshechas por la mente humana. Los guerreros de Shambhala saben que los peligros que amenazan la vida en la Tierra no vienen de poderes extraterrestres, de deidades satánicas, o de un destino tremendo preestablecido. Esos peligros surgen de nuestras propias decisiones, de nuestros propios estilos de vida, y de nuestras propias relaciones.

De manera que en estos tiempos, los Guerreros de Shambhala comienzan a entrenarse. Cuando Choegyal dijo esto, le pregunté, “¿Cómo hacen para entrenarse?” Ellos se entrenan, me dijo, en el uso de dos armas. “¿Qué armas?”, le pregunté, y él puso sus manos en la forma en que los lamas sostienen en sus bailes los objetos rituales que son la campanilla y el dorje.

Estas armas son la compasión y la visión. Las dos son necesarias, me dijo. Hay que tener la compasión porque da la esencia, la fuerza, la pasión para andar. Al abrirse al dolor del mundo uno se mueve, actúa. Pero esa arma sola no es suficiente.

Puede agotarlo, de manera que se necesita la otra –la visión de la radical interdependencia de todos los fenómenos. Con esa compenetración uno sabe que no es una batalla entre los buenos y los malos, sino que la línea entre bueno y malo pasa a través de cada corazón humano.

Con la visión de nuestra profunda interrelación, uno sabe que las acciones emprendidas con una intención pura tienen repercusiones a lo largo de todo el tejido de la vida, más allá de lo que pueda medir o discernir. Sola, esa visión también puede parecer muy fría, demasiado conceptual, para poder sostenerlo y lograr que sigamos andando, de manera que se necesita el calor de la compasión.

Juntos, dentro de cada guerrero de Shambhala y entre los guerreros mismos, estas dos pueden sostenernos como agentes de cambios saludables. Estas armas son regalos que nosotros podemos tomar ahora, para la curación de nuestro mundo.

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Fuente: Kalachakra Tantra, siglo VIII DC

Nota exatraído por revista Mundo Nuevo Nº57 escrito por Joanna Macy

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